Anabel Lorente
cómo sobrevivir a ser mujer
y contarlo en las redes

9.X.2018
Texto de
Foto de Marta Serna

Este verano, Anabel Lorente decidió contar una experiencia médica catastrófica a través de un vídeo animado humorístico. La respuesta fue masiva y a día de hoy cuenta con una comunidad de seguidores y con mucho material para el futuro. 

Nos gusta elegir una cafetería acorde a cada persona entrevistada, así que esta vez decidimos ir a merendar a “Old School”. Un lugar muy tranquilo donde sirven limonadas buenísimas y con un valor simbólico para Anabel. 

Nos sentamos es una esquina apartada del resto del local, muy bien adornada, y conectamos con ella de inmediato. Encendimos la grabadora y nos olvidamos por dos horas de que estábamos haciendo una entrevista; en su lugar tuvimos una tarde entre amigas que no se habían visto nunca. 

Judit Herrera: ¿A qué te dedicas? 

Anabel Lorente: Soy pedagoga. Gestiono servicios comunitarios, proyectos para que los estudiantes hagan actividades comunitarias. Yo hago de mediadora entre el centro y las entidades. También hago seguimientos socioeducativos para niños y niñas en situaciones desfavorecidas.

J: ¿Te gusta tu trabajo?

A: Me encanta mi trabajo. Hay gente que me pregunta si ahora voy a dejarlo todo por hacer vídeos. Y no. Me llamó Movistar porque querían piezas semanales. Pero yo tengo una jornada laboral. Quizás, si me pusiera en serio, ganaría más dinero con la animación, pero me gusta muchísimo mi profesión, y me ayuda a mantenerme en la realidad. Yo soy una chica corriente que vive en un barrio obrero. Para mí ahora llegar a casa es ver muchas invitaciones a festivales, propuestas para entrevistas…. está siendo un poco difícil de gestionar.

J: Ya me imagino… ¿cómo lo estás llevando?

A: ¡Fatal! Antes de esto, yo tenía 100 seguidores en Twitter y 300 en Instagram, lo que la mayoría de la gente tiene. Subí el vídeo y de golpe empezaron a aumentar los seguidores. Yo tengo dos o tres amigas, no soy de grupos, no suelo salir mucho, me gusta estar en casa… Y tener ahora que dar respuesta a tantas personas y no poder ignorarlo… No todo el mundo envía mensajes de odio, hay personas que se toman el tiempo de escribirme mensajes muy elaborados. Y yo no quiero ignorarlo. Pero tal vez hay treinta mensajes al día, y mi tiempo es limitado. Es complicado.

H: Y esto va a seguir creciendo….  

A: La gente tiene muy claro que esto va a seguir creciendo; yo no estoy tan segura. 

H: ¿Cómo llevas el tema de exponer tus cosas?

A: ¡Mal, fatal! Yo sabía que estaba complicándome con el último vídeo que subí. Sabía que me estaba exponiendo a otro nivel. Me contestaron cosas como “qué asco de hija” o “qué infancia ha tenido esta chavala…”. Y yo en el vídeo tenía como mucho un año. En estas cosas hay líneas rojas, y cuando la gente las traspasa lo paso fatal.

 

 

 
 
 
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Siento que hay algo que no os he contado

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H: ¿Estos comentarios son en Twitter o en Instagram?

A: Es algo que hablo mucho con Nikki García. Ella me dice que Instagram es una fuente de amor y Twitter es una fuente de odio. Yo subo el mismo contenido a Twitter que a Instagram y las respuestas son muy diferentes.

H: ¿Cambiará esto tu manera de relacionarte con las redes? ¿Te trasladarás del todo a Instagram?

A: Sí, hay cosas que solo puedo poner en Instagram. Lo que hago mucho es publicar en Instagram comentarios que me dan mucha rabia de Twitter para crear conversaciones y debates sobre ello con mis seguidores.

H: ¿Cómo estás gestionando la fama repentina?

A: Siento mucha presión social. Ahora digo algo, y si gusta, bien, pero luego si hago otra cosa que no gusta, soy horrible, ¡la peor persona del mundo! Me llego a sentir muy hundida… ¡Vaya entrevista estoy dando! Pero me estáis yendo muy bien como terapia, de verdad. (Risas). Es un buen momento para pensar hacia dónde voy. Con las ofertas que recibo, que si libro, que si agendas… A veces me sale un sí automático. Y tengo que parar y preguntarme: ¿Sí? ¿De verdad? Primero pensar en cuánto dinero me va a traer todo eso, y lo más importante, a qué precio.

H: También corres el riesgo de poner tu propia valía en la opinión pública, ¿no?

A: Claro, es peligroso. Yo tengo mucha seguridad en mí misma, pero conseguirlo ha sido un proceso largo. Y no me gustaría que nada interceptara eso. Y esto tiene mucho potencial para hacerlo. No voy a decir nombres, pero tengo muchos amigos del mundo influencer que necesitan ir a terapia por este tema. Ir por la calle, ser reconocido y preguntarte si te tienes que parar a hacer la foto o no. Ir en el bus y escuchar cómo hay un grupo de jóvenes hablando de ti y no saber en qué momento van a venir para pedir una foto o qué… Yo eso no lo he vivido, pero es algo durísimo para una persona, eso necesita terapia. Lo peor es que hay gente que te dice “Bueno, pero tienes seguidores, qué más te da”.

H: Christian Flores, tu pareja, es el creador del vídeo viral de la Navidad pasada, “Las Meninas“. ¿Él ha influido de alguna manera en ti?

A: Sí y no. El hecho de que él no conocía estas cosas que nos pasan a las mujeres me fue bien para pensar en compartirlas. Él es un chico, no ha tenido que vivir nada de esto, y cuando me pasan a mí se lleva las manos a la cabeza. Yo ya las tengo naturalizadas porque son mi día a día. Pero eso me anima mucho a querer explicarlo, porque quizá hay más personas que no saben cómo es nuestra vida. Cuando hice el primer vídeo, se lo enseñé y él me dijo que lo subiera. Yo dudé al principio, pero él me animó bastante a raíz de que él siempre está subiendo contenido a redes. Él ha sido mi apoyo, al igual que yo lo apoyé en su momento con lo de “Las Meninas”. Eso fue otra historia, pero por culpa de que la famosa empresa con la que trabajaba no quisiera reconocerle su autiría tuvimos unos meses muy duros. Pero esto es todo un tema, es el mayor drama que hemos pasado este año. Yo confiaba muchísimo en él. A partir de ahí se encerró en el estudio y se puso a crear y sacó muchísimo contenido bueno. Ese apoyo mutuo y el no desfallecer ha sido de las experiencias más bonitas que yo he vivido en mi vida.

H: ¿Empezaste a dibujar tú sola?

A: Me enseñó mi padre, él es muy bueno dibujando. Lo becaron en la Massana, incluso. A mí me metía mucha caña. Me iba bien, porque perfeccionaba cosas, pero tenía sus contras. (Risas). El primer vídeo que subí, el del médico, se lo enseñé por Skype, porque ahora vive en Chile. Lo primero que me dijo fue “¿Y esos dibujos de mierda los has hecho tú? ¡Son dibujos de bebé!”.

H: ¿Has pensado en publicar vídeos semanalmente o con alguna programación?

A: No. Tengo una libreta donde apunto cosas durísimas y no tan duras que me han pasado para hacer más historias. Voy a ir haciéndolas a medida que me apetezca. Pero no me quiero comprometer, porque tengo suficiente compromiso en mi trabajo. También me han propuesto escribir libros… Me he dado cuenta de que muchas entidades quieren colaborar conmigo solo para ganar seguidores, y es algo que me desquicia. Así que no, voy a hacer animaciones cuando yo quiera para la gente que las valore, porque no voy a vivir de esto.

H: Colaboraste la semana pasada con un vídeo de Clara Campoamor en Movistar, ¿seguirás haciéndolos?

A: Voy a seguir haciendo colaboraciones con ellos. Lo de Clara Campoamor me llevó un domingo entero, y ni siquiera estaba segura de que lo iban a aprobar. Lo enseñaron el lunes por la mañana y, por suerte, les gustó. Me lo pasé muy bien haciéndolo, y me viene muy bien el dinero. Pero no me veo haciendo esto cada semana. Trabajo mucho, por eso mi vida personal es bastante importante para mí.

H: ¿El objetivo de tus “Trues Stories” cuál crees que es? Porque cada persona te puede dar una respuesta diferente. Habrá quien lo vea como algo educativo y crítco y quien te encierre en el papel de “feminazi”.

A: No tengo ningún objetivo más allá de documentar y explicar. Pero me gusta ver ese abanico de personas también. Hay de todo realmente, también hay personas que me dicen que a ellas nunca les ha pasado, que no saben en qué mundo vivo. Me hace mucha gracia ir descubriendo esos argumentos. Twitter es una mierda, sí, pero es un reflejo perfecto de la sociedad. Alguien me comentó textualmente “Si una chavala de dieciséis años lleva escote es que es una guarra”. Evidentemente ese comentario tenía que estar, porque hay muchas personas en este país que piensan así.

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Cuando pienso que una tía es una guarra

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H: ¿Tenías en mente hacer algo feminista?

A: No tuve una idea de hacer algo feminista, sino de explicar lo que me había pasado. Una gran parte de la sociedad me empezó a vincular con el feminismo. Y yo no me sentía feminista en un inicio. El primer vídeo no lo veía como feminista. Pero si ahora me lo preguntas, te diría que sí. Creo que si hubiese estado mi novio sentado en la consulta, no se hubiese llevado esa respuesta. Para empezar, no le habrían dicho que intenta estar delgado o que sale mucho de fiesta. Yo no lo puse todo en el vídeo, pero el médico me acabó diciendo que si no me cuidaba, iba a tener infecciones y podría acabar en cáncer. Yo salí de la consulta llorando. Entonces, ¿es machismo eso o no es machismo? Yo me he dado cuenta de que sí gracias a un montón de chicas que me lo han hecho ver. Ahora cojo muchas situaciones de mi día a día y se las expongo a mis amigas para que me digan si les parecen machistas o no.

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He ido al médico

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H: ¿Cómo ha cambiado tu visión ante el feminismo?

A: Para mí esto fue increíble. Yo era la típica que decía “el machismo está feo, el feminismo también. Yo quiero igualismo”. El 8 de marzo no fui para que no quedara feo, porque mis compañaras no iban a ir. Yo no conectaba con todo esto. Pero cuando subes ese vídeo y una chica te dice que ha vivido una cosa similar y que te la quiere explicar a ti… Y otra, y otra y otra hace lo mismo… Cuando puse un vídeo sobre un vecino que me espiaba, otra chica me pasó una foto de cómo había tenido que reordenar los muebles de todo su cuarto para que su vecino no la mirase cada día. Recibo tantas cosas, tantas historias de mujeres… Eso es lo que me ha hecho sentir que soy feminista. Claro que sí, coño.

H: En relación al último vídeo, ¿cómo ha sido para ti crecer con las cualidades que se asocian a lo masculino?

A: Cuando los niños crecemos nos alineamos a uno de nuestros padres. Mi padre me enseñó que no se podía llorar, que tenía que aguantar el tipo siempre, y veía a mi madre, y a la mayoría de las mujeres, como seres débiles. Yo quería tener el control y ser siempre la fuerte. Por suerte, a medida que fui creciendo, me fui dando cuenta de que me había convertido en una piedra, que estaba alineada a la figura del ganador, pero a un precio altísimo porque me negaba a mí misma muchos sentimientos. Me di cuenta de que mi madre, después de todo, era la que había estado sosteniendo a la familia. Identifiqué a mi padre no como a alguien fuerte, sino como una persona extremadamente agresiva. Mi abuela nos ha tenido que criar a todas – a mi madre, a mi tía y a mi prima-, porque no ha habido hombres. Yo me siento muy orgullosa de mi parte materna y de todo lo que me han dado esas mujeres.

H: A mí una cosa que me pasó con tu vídeo de los shorts es que me di cuenta de que este verano había estado juzgando inconscientemente a muchas chicas por la calle. Me parece genial que alguien sea capaz de coger cosas que están tan intrínsecas en nuestro día a día y cree un debate a partir de ello.

A: Mucha gente dice que el feminismo es una moda. Pero es un tema que se tiene que poner de moda. Igual que hace diez años lo hizo la homosexualidad. Significa que por fin se está visibilizando a colectivos oprimidos.

H: Es que es algo que molesta. Tu trabajo hace que mucha gente se pregunte cosas.

A: Es muy interesante ver los comentarios por eso. A mí los que más me gustan son los de Pablo, un hombre muy simpático que me comenta muchos vídeos. Tiene una hija de cuatro años, y el vídeo de los shorts le dejó planteándose cuál iba a ser el futuro para ella. Y es que es justamente eso. Me parece lícito que te plantees qué vas a hacer cuando tu hija tenga catorce años y enseñe las tetas en redes. Yo no soy madre y ya me lo planteo. Pero yo no te voy a dar la respuesta. Le dije que con una buena educación y hablando sobre cómo está el mundo se puede llegar a un acuerdo. Pero nunca prohibir nada. Pablo, además, se interesa mucho por los temas de mis vídeos, y me ha dicho que desde que los ve se hace preguntas. ¡Y hasta le he recomendado a una filósofa! Pablo es un tío normal que través de mis vídeos ha conectado con el feminismo.

 

 

 
 
 
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Cuando le dije que no a un colega. Me sigue asombrando la reacción de algunos hombres que no aceptan un rechazo y te lo hacen pagar

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H: Yo creo que en el vídeo de los shorts dejas bastante claro que no hay una respuesta, que lo que hay que hacer es reflexionar.

A: Claro, mi idea era dejarlo abierto. A mí la reflexión me parece muy rica; no me gustan los discursos cerrados.

H: Y ya para acabar, ¿en un futuro te gustaría ser reconocida?

A: Reconocida públicamente no, pero me gustaría que se reconociera mi trabajo. De golpe ayer alguien me escribió y me dijo que había visto el clip en Movistar Plus y se había dado cuenta de que era mío. Eso me dio un subidón. Pero a nivel personal, que se me reconozca a mí como persona me hace sentir muy expuesta.

Puedes seguir a Anabel en Twitter e Instagram. Sobre todo en el último. 

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