Podcasts de educación emocional
para mujeres que odian la autoayuda

4.IX.2018
Texto de
Cedida por Lorena Aguirre

Lorena Aguirre, una joven mexicana, está convirtiéndose en toda una referencia de la inteligencia emocional. Su estudios de neuropsicóloga y pedagoga la han llevado a crear uno de los podcasts más escuchados internacionalmente en iTunes y Spotify: ¡Con amor, carajo! Ella lo define como “inteligencia emocional para mujeres que odian la autoayuda”.

¿Cuántas veces a la semana te paras a preguntarte cómo estás? ¿Y al día? Entre el trabajo, lo que cenarás hoy y las dos horas de Netflix para relajarte, a menudo es difícil parar y dedicarse al autocuidado. La educación emocional es esa gran desconocida, con frecuencia olvidada, que por nuestro desconocimiento, nos sale muy cara. Pero esta semana estamos de suerte. Hemos descubierto los podcasts de Lorena.

Su estilo desenfadado, fresco y hasta divertido, aborda todo tipo de temas emocionales, y les da una visión única e interesantísima. Y lo mejor es lo ameno del formato. Cualquier momento del día se puede enriquecer con la sabiduría de Lorena, que se convertirá en una amiga de bolsillo a la que acudir en busca de consejo e ideas refrescantes. Si tienes veinticinco minutos de transporte público, es tiempo de sobras para aprender sobre las ventajas de la envidia, por ejemplo. Si no, en la media hora de descanso puedes escuchar a Lorena hablar sobre cómo diseñar un buen ritual matutino.


Además de sus podcasts, que puedes escuchar en iTunes, Spotify y Stitcher, Lorena se dedica a tutorizar alumnas y alumnos a través de sus programas especializados en el descubrimiento y crecimiento personal.

En esta entrevista que tuvimos la semana pasada, Lorena cuenta más detalles de su trabajo y todas las vías que tenemos para encontrarla. 

Judit Herrera: ¿Cómo empezaste en tu negocio?

Lorena Aguirre: Este negocio tiene más de 10 años funcionando. Yo empecé trabajando en un despacho psicológico. Más tarde, me hice autónoma y estuve trabajando sola un año. Intenté hacer dos sociedades, pero no funcionaron. Estuve a punto de darme por vencida.

Pero resultó que tenía que replantear a quién podía servir yo y qué es lo que iba a aportar valor de mi personalidad, mi conocimiento y mis habilidades. Ahí fue cuando las cosas empezaron a despegar.

Mi negocio empezó cuando yo decidí que me quería a dedicar a mostrarle a las personas la luz que llevan dentro. Ser como un espejo que muchas veces está empañado, pero que cuando alguien lo limpia, dices “¿esa soy yo?”. Esa misión estuvo en mí siempre. Decidí que no quería sacrificar más tiempo, y empecé a invertir dinero y a ponerle corazón. 

J: ¿Cómo has llegado hasta donde estás?

L: Yo creo que con mucho trabajo. Trabajar en mí, en la confianza en mi trabajo, en el merecimiento… La gente que está emprendiendo tiene que entender que nuestro principal límite somos nosotros mismos. Porque inconscientemente no queremos recibir, porque pensamos que no nos lo merecemos o que no vamos a ser exitosos. Eso lo tuve que trabajar.

Cuando entiendes lo que vienes a hacer al mundo, y juntas lo que haces bien y lo que te apasiona, encuentras tu área de genialidad. Eso fue lo primero, me permitió ofrecer un tipo de servicio orientado a un tipo de mujer.

Tuve que encontrar una plataforma con la que me sintiera cómoda, que fue el podcast. Y conseguir que la gente empezara a sentirse escuchada, a tener una voz que las entendiera y estuviera al pendiente de lo que necesitaban. Esa ha sido una fórmula no sencilla, pero sí muy clara para mí.

J: ¿Por qué trabajas solo con mujeres?

L: Mucha gente me pregunta por qué no es para los hombres. Pero hay hombres que me escriben diciendo que aunque yo diga que es para mujeres, ellos me escuchan desde el podcast uno. También muchas mujeres me dicen que me conocen gracias a las recomendaciones de sus novios o padres.

No es que sea un servicio para mujeres, es que cuando yo genero contenidos tengo a un tipo de persona en la mente, un tipo de mujer a la que yo sirvo. Muchas veces ese tipo de persona resulta ser un hombre. No es un tema de solo servir a la mitad de la población, sino a un tipo de consumidor, que normalmente resulta ser una mujer. Cuando me senté a pensar a quién le podía servir mejor, me vino a la mente la figura de una mujer. Pero no está cerrado.

J: ¿A qué personas recomendarías que acudieran a tu trabajo?

L: ¡Uy, qué buena pregunta! Mi trabajo está hecho para personas que son muy entregadas, que normalmente dan de más, pero que pueden llegar a sentirse abusadas. Personas complacientes, que sienten que tienen que darle todo a la gente. Suelen ser mujeres con un corazón enorme, muy inteligentes y con una noción de sí mismas como la consejera, la amiga, la que acompaña…

Muchas veces el pozo de estas personas está vacío de tanto dar, y necesitan encontrar algo con lo que nutrirse. Eso es lo que tienen en común todas mis alumnas. Yo ofrezco herramientas para vivir mejor en comunidad.

J: ¿Qué diferencia el trabajo de una psicóloga al de una coach neuropsicóloga como tú?

L: La psicología se centra en entender cómo funciona el cerebro, entender los problemas que puede llegar a tener la mente humana para resolverlos. Tiene un punto de vista de origen. Pertenece a las ciencias de la salud, así que parte de la salud mental.

En cambio, la pedagogía y el coaching de vida parten de la educación. Lo que yo pretendo es que la persona se entienda a sí misma y entienda cómo funciona su mente: dónde están sus limitaciones, sus áreas fuertes, cómo las puede explotar…

Aunque a veces se confunden, no son lo mismo. A un psicólogo vas cuando necesitas ayuda en el área de la salud, y un coaching se queda pequeño. Un terapeuta no es tan directivo, lo que permite es que tú armes tu proceso, aunque puede llegar a ser un proceso muy largo. El coaching suele ser muy breve. El promedio de sesiones de coaching está entre diez y veinte, tal vez.

J: ¿Qué servicios ofreces y en qué se especializa cada uno?

L: Tengo programas, talleres y retos.

El programa, que es la joya de la corona, se llama “Emociones educadas”. Son doce módulos que duran un año. Ahí revisamos diversos ámbitos de vida, desde los más esenciales (mente, cuerpo, espíritu y emociones), hasta creatividad, dinero, sexualidad… Todos los elementos en los que nos gustaría hacer una revisión para actualizar cómo nos sentimos sobre ellos y cómo mejorarlos. El programa incluye vídeos, hojas de trabajo, audios y mi presencia en coaching grupal y Facebook Live cada quince días. También tienen acceso a mí personalmente.

Dentro de estos programas, tengo uno que saldrá pronto llamado “Diseña tus metas”. Lo haremos a fin de año para poder aplicarlo durante el año que comienza. El objetivo es marcar una misión y conseguirla.

Luego, tengo talleres temáticos sobre emociones. De momento, está “Amor inteligente” y “Querido miedo”. En ellos exploramos el amor y el miedo, y se dan muchas estrategias y herramientas para abordarlos. No es un curso teórico, son maneras de aplicar herramientas. Meditaciones, visualizaciones y todo tipo de ejercicios. Utilizo muchos ejercicios que no están en los libros de herramientas de coaching, pero que yo he visto que funcionan.

Y finalmente, tengo dos retos: “Sé más tú” y “Haz más de”. Uno es de autoconocimiento, y el otro de productividad, siempre desgranando qué significan esas cosas para nosotras y por qué queremos conseguirlas. 

También ofrezco coaching VIP, es decir, sesiones personales conmigo. Duran 4 meses y son totalmente individuales y virtuales. Tengo alumnas de todo el mundo. ¡Y eso es todo!

J: En tu web el precio está en moneda extranjera, ¿podemos comprarlo desde Europa?

L: ¡Sí! De hecho, tengo una súper alumna de Málaga, y varias alumnas de diferentes lugares europeos. Los retos cuestan unos 45€, los talleres son unos 250€, y el programa unos 1.500€ (dura un año entero). Pero la moneda va cambiando así que hay que revisar la conversión. 

H: ¿Qué papel ha desempeñado la serie “¡Con amor, carajo!” en tu carrera?

L: Ha sido la plataforma que ha propulsado mis servicios. La gente ve el podcast y encuentra una voz distinta, que no está acartonada, y que no intenta decirles que sean felices y que sonrían, sino que abracen todos los matices de las emociones humanas.

Es un programa que encuentra lugar para el enfado, la tristeza, las quejas… Mi audiencia agradece mucho esa honestidad. Encontrar alguien que te diga que es humano estar mal y enfadado, ayuda. Al final siempre termino hablando desde el amor y la compasión. 

Este podcast ha sido una gran revelación. ¡Está en el top cinco de los más escuchados de Spotify! Ha sido una plataforma impresionante de desarrollo profesional para mí, y un lugar donde mis clientes y futuros clientes pueden entenderse mejor. Además, suelo dar muchos regalos con el podcast. No solamente doy información, sino que procuro ofrecer algo para que puedan poner en práctica esa información.

J: La manera en que haces los podcasts es muy profesional. ¿Los montas tú? ¿Cómo aprendiste a profesionalizarte en algo que nada tiene que ver con tu carrera?

L: Gracias. ¡Sí, los monto yo! (Risas). Si pienso en esa mujer para la que hago contenido, ya sea en programas o en podcasts, ella es la que me va dando las respuestas. Es una técnica que los expertos en marketing recomiendan, y yo no sabía lo poderosa que era hasta que empecé a crear contenido.

Pienso en el personaje que tengo en mi mente, qué quiere escuchar, qué necesita en este momento, qué herramienta le puedo dar… Ese personaje ficticio me permite darle mucha más cabida a sus necesidades que a las mías. Mi podcast no está pensado en mí, es un podcast pensado en la gente. Por eso creo que ha resonado tanto.

Y en cuanto a la profesionalización, yo empecé con un micrófono de 10€ y mi ordenador. Lo que tenía era un mensaje para dar. Una amiga emprendedora me regaló instrumentos más profesionales y ahora tengo más cositas para que se escuche mejor; me he profesionalizado poco a poco.

J: Si tuvieras que recomendar uno solo de tus podcasts a nuestras lectoras, ¿cuál sería?

L: Mi audiencia y yo estamos muy de acuerdo, fíjate. (Risas). He hecho muchas encuestas y el 50% de la gente dice que el cero es su preferido. Y yo creo que el mío también. Aunque es el más inexperto, creo que envuelve muy bien cuál es la misión de este podcast: permitir que descubras la fuerza que tienes.

J: ¿Para ti qué es el éxito?

L: Para mí, el éxito es la actualización de tus capacidades, y el abrazar todas las posibilidades que tienes para hacer llegar tu mensaje al mundo. Y en consecuencia, vienen muchos reconocimientos, y un lugar en el panorama de donde sea que estés y a lo que sea que te dediques. Pero ese reconocimiento es solo una consecuencia de estar alineada a tu misión, y de que estás haciendo llegar tu mensaje. Eso creo que es el éxito; alcanzar tu misión de vida a través de tu trabajo.

J: ¿Nos recomiendas algún libro que haya cambiado tu camino hacia el autodescubrimiento? 

L: ¡Sí, con los ojos cerrados! “Libera tu magia” de Liz Gilbert, o cualquiera de Brené Brown. Es mi ídola. El último de ella es “Braving the wilderness” y me encantó, pero todos son oro molido.

J: A veces en tus podcasts entrevistas a mujeres emprendedoras y acabas con la misma pregunta. Ahora te la hacemos a ti… Si pudieras regalarle cualquier cosa a las  mujeres del mundo, ¿qué sería?

L: ¡Oh! (Risas). Yo les regalaría la confianza de mirarse al espejo, de mirarse hacia dentro, y no querer cambiar nada de lo que esencialmente son. Les regalaría la compasión y el amor para verse a sí mismas como un gran regalo, no como algo que se tiene que adecuar a las necesidades de alguien más, sino como alguien que tiene que sacar el brillo que ya posee, pero que muchas veces tiene olvidado. No creo que tenga que regalarles nada, simplemente recordarles que ellas son el regalo. (Ay…).

Puedes seguir el trabajo de Lorena Aguirre en su página web, Facebook e Intagram.

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